Imelda Rodríguez

Punto cardinal

Imelda Rodríguez

Especialista en Educación, Comunicación Política y Liderazgo


Desliar la madeja

08/03/2025

Ha hecho más el misionero Nicolás Castellanos -el que fuera obispo de Palencia- por la igualdad entre hombres y mujeres, que muchos partidos políticos que defienden teóricamente esta causa, aunque luego algunos de sus militantes hagan lo contrario de lo que proclaman. Nicolás Castellanos ha fallecido recientemente en Bolivia, la tierra en la que fundó el proyecto 'Hombres Nuevos'. Creía, firmemente, que la educación era una inversión segura en el futuro de las mujeres que, por la inercia de la pobreza, estaban destinadas únicamente a sobrevivir o a depender de un hombre para poder hacerlo. Su extraordinario carisma y su visión vanguardista fueron decisivos para muchos niños y niñas, condenados a ser delincuentes. Algo que se evitó, en muchas ocasiones, por tener una oportunidad para cambiar su destino. La oportunidad que les dio Nicolás. Esto sí es defender la igualdad. Desde luego, son los hechos los que determinan si nuestras palabras sirven para algo. Porque palabrería oímos mucha, quizás demasiada. Ya ven ustedes que parte de la clase política está más afanada en defender su coartada para mantenerse en posiciones de poder (en gobiernos y partidos) que en gestionar el bienestar de la ciudadanía. Por eso, encontrarnos figuras de altura, es un lujo.  Más Nicolases y menos charlatanes. Nos iría mejor. Porque atónitos asistimos a distintas barbaridades, como el pacto para delegar competencias de inmigración a Cataluña. Estamos hablando de un asunto de seguridad nacional, cedido a capricho. Muy preocupante, igual que lo está la Policía Nacional y la Guardia Civil. Y, de esta forma, el epicentro sigue en Cataluña, como si no existiera nada más. Así que temas de calado como la fuerte despoblación en territorios como Castilla y León -y todo lo que supone para su economía-, quedan en penúltimo lugar. Casi todos centrados en los movimientos de Puigdemont. Muchos tratando de buscar la mejor historieta para justificar los atropellos que se cometen. Sin sentido común y sin sentido del bien común, jamás se avanzará en la dirección correcta.
Y, claro, llega el 8-M, y algunos se tienen que tapar. Porque partidos como Unidas Podemos y similares han montado un súper-relato a favor de la igualdad que se les ha ido cayendo por el camino. La igualdad no está en una pancarta, ni está solo en la creación de leyes para proteger a las mujeres, que tienen más trampas que soluciones. La igualdad efectiva comienza por garantizar una política educativa libre de estereotipos y de estigmas, donde las niñas tengan la oportunidad de dirigir su talento con facilidad y amplitud de miras. Y para ello necesitan modelos a seguir: directivas, ingenieras, directoras financieras, agricultoras, pilotos o científicas. Que nada detenga su potencial, si lo tienen. Y, en este camino formativo, hay que empoderar esta sensibilidad entre los niños, para que sean co-responsables, por ejemplo, en aspectos como la atención a la dependencia en el entorno familiar. La mujer no puede ser la principal encargada -a veces la única- del cuidado de personas mayores, enfermos o niños. Se ha avanzado, pero no lo suficiente. La realidad es que, actualmente, son más las mujeres que sacrifican sus carreras profesionales por cuidar a otras personas. Y luego está la lenta incorporación a la alta dirección. La presencia de mujeres brillantes en consejos de administración o presidencias ejecutivas sigue siendo reducida, porque se las descarta -pese a su potente valía- o porque ellas mismas renuncian por la carga familiar. Algo contradictorio, porque está demostrado que su visión y acción genera una rentabilidad crucial para la organización y para la sociedad. Aquí hay que centrarse, no en vender humo. Todas las reivindicaciones ideológicas que no ponen el énfasis en cuestiones realistas y sensatas, como la política educativa, suelen convertirse en papel mojado. Educar en igualdad es definitivo, asimismo, para generar una transformación del pensamiento social donde los comportamientos machistas sean rechazados de pleno y, por extensión, cualquier tipo de violencia contras las mujeres. Hay que educar en la afectividad, en los estereotipos de género y en el uso de las tecnologías. Y debemos implicar a los hombres en esta misión fundamental, para que se sientan tan responsables como las mujeres de terminar con esta problemática. Por eso hay que alejarse de los extremos para gestionar las políticas de igualdad. Los extremos ideológicos, de uno y otro lado, lo único que hacen es liar la madeja. Que el 8-M sirva para encumbrar a las mujeres referentes y para tener claridad sobre lo que hay que abordar. La claridad es fundamental para acertar en la toma de decisiones y para desliar las madejas que otros han hecho. Hoy es también un día para homenajear a todas las mujeres pioneras. A las que luchan. A las que se levantan. A las que construyen. Permítanmelo: a mi madre.