José Antonio de Santiago Juárez

La Cencellada

José Antonio de Santiago Juárez


Una compresa de noche para un día histórico

21/03/2025

El pasado 5 de octubre publiqué, en este medio, la columna 'Caprichos de la política' en la que abordaba el manoseado muro ferroviario que divide los barrios del Este con el resto de la ciudad. Proponía que las administraciones, especialmente la local y la general del Estado, buscaran y pactaran fórmulas que hagan posible conciliar el soterramiento mayoritario de las vías a su paso por el casco urbano, con la integración en superficie en aquellas zonas que presentan mayores dificultades. Para conseguirlo, la primera y principal premisa es que los responsables políticos se sienten a hablar, aunque también lo pueden hacer de pie. Pocos muros y barreras aguantan frente a un diálogo sincero y honesto en que todas las partes persigan el interés general y se olviden de los factores de naturaleza personal.

Cualquiera que siga la información local conoce que el exalcalde y actual ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, no ha tenido ningún interés en abordar este asunto con el alcalde, Jesús Julio Carnero. La impresión es que le produce urticaria y traslada, o al menos a mí me lo parece, que, a pesar de haber sido nombrado ministro, quedó muy tocado por la pérdida del bastón de mando municipal. Todavía no ha superado el duelo y me temo que, después del tiempo pasado, se ha cronificado. No termina de digerir que los pucelanos no le votaran en tromba, como presumía que iba a ocurrir y muchos le hicieron creer. Solo así se puede entender su actitud de rechazo a buscar una solución negociada para el mejor futuro de la ciudad.

Cuando, a mediados del pasado mes, el ministro presentó el proyecto de la nueva estación de trenes, pensé que podía ser un buen ejemplo de conciliación del soterramiento (las vías) con la integración en superficie (la estación). Pero mi gozo en un pozo: Puente advirtió que la reforma de la estación es incompatible con el soterramiento. Me sonó a amenaza, a esto son lentejas y a es lo que hay y punto.

Inmediatamente, surgieron los todólogos que, desde su desconocimiento básico en ingeniería, arquitectura y redes ferroviarias, apoyaron, algunos con cierta vehemencia, la propuesta y la idea del ministro. De nuevo, estábamos ante un día histórico de los de Puente, que el tiempo acostumbra a convertirlos en días de humo, decepción y fracaso. Sus apelaciones a jornadas históricas chirrían a «otro perrito piloto».

La nueva estación me parece fea y coincido con quien en Facebook la comparó, según J.F. Peláez, con una compresa de noche. De la presentación me llamaron la atención dos hechos: que no se hubiese informado previamente al gobierno municipal, lo cual resulta inadmisible, y que para este asunto el dinero no fuese un problema, ya que, según el convenio, estaba presupuestada en 70 millones y la presentada supera los 250. Bienvenida sea esta inversión para Valladolid, celebro que la ciudad sea un punto estratégico de la Alta Velocidad y que se convierta, en el futuro, en la tercera capital ferroviaria española. Pero que todas estas circunstancias positivas no sean a cambio de renunciar definitivamente al soterramiento. Huele a chantaje.

El pasado día 10 de marzo, la sociedad civil democráticamente organizada y el Pleno del Ayuntamiento propusieron diálogo y conciliación de los dos proyectos. Señor ministro, nunca es tarde para hablar y buscar la mejor solución. Cuando eso ocurra, podremos decir que estamos ante un día histórico, aunque se mantenga la compresa de noche.