Jesús Quijano

UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


El parlamento regional

17/02/2025

Anda nuestro parlamento regional, las Cortes de Castilla y León, en un particular estado de ebullición y de desasosiego un tanto llamativo. Las situaciones y los motivos son diversos según el lado hacia el que se mire, pero, más allá de eso, todo hace que de una imagen de inestabilidad y paralización bastante evidente.

Rota hace ya tiempo la coalición que inició la legislatura entre el PP y VOX, a causa de aquella insólita decisión de este último de abandonar gobiernos regionales que no siguieran una determinada consigna en materia de emigración y de menores inmigrados, sobreviene en este mismo grupo una crisis de alcance. Todas las circunstancias concurrentes (abandono del grupo parlamentario de algunos de sus miembros, abandono del Parlamento y de la política de quien empezó siendo Vicepresidente de la Junta y luego portavoz de su grupo, y algunos otros efectos colaterales en otras instancias) ofrecen esa imagen agrietada que parece tener mucho que ver con la propia forma de organizar y dirigir la organización.

En un contexto de renovación absolutamente distinto, el Grupo parlamentario del PSOE se encuentra en trance de algún tipo de reorganización como lógica consecuencia del cambio producido en la dirección política del propio partido. La ausencia del Parlamento de nuevo líder, impedido por tanto de ejercer la función de portavoz, traduce una situación especial, que no es propiamente una bicefalia entre secretario general y candidato, sino un acomodo entre secretario general y portavoz.

En medio, el grupo de la mayoría minoritaria, el PP, gobernando en solitario y con muy limitado margen de propuesta legislativa y presupuestaria; y más allá, las diversas minorías, en su reducido espacio; y todos mirando calendarios y síntomas, no vaya a ser que una llamada a las urnas, nada descartable, sacuda de repente el ecosistema.

Imposible descifrar lo que puede durar esta situación, cada vez más parecida a un impasse preelectoral, aunque como máximo queda un año para la vuelta a las urnas. Pero no debiera reducirse todo a una simple y tensa espera; también estas situaciones tan difusas llaman a hacer algo más que gastar el tiempo; o sea, a propiciar algunos acuerdos, al menos para dar un sentido a la propia institución parlamentaria.