Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Odio y violación: dos escándalos

31/03/2025

Ni la guerra, ni la corrupción, ni la aparición en escena del peligroso binomio Trump-Musk, ni la última -cualquier última- de Pedro Sánchez. El gran debate social lo protagonizan dos casos que provocan escándalo: la absolución de Dani Alves de un delito de violación, y la publicación del libro El Odio que recoge las declaraciones de José Bretón, en el que explica por qué y cómo asesinó a sus dos hijos.

Las promotoras de la polémica ley sobre libertad sexual, las exministras Montero y Belarra, apoyadas por su corte de incondicionales, han lanzado toda su artillería contra el supuesto machismo del tribunal que consideró absuelto al futbolista del delito de violación. Ni por un momento las dos dirigentes de Podemos han hecho nunca la menor reflexión sobre esa ley que a todas luces era un insulto a la inteligencia.

Antes de su aprobación, profesionales del Derecho y también destacados socialistas advirtieron sobre sus nefastas consecuencias. Como se temía, ha supuesto la libertad de condenados por gravísimos delitos sexuales o, en el peor de los casos, la rebaja de sus condenas. Entre ellos, los protagonistas de algunos de los casos que han causado máxima conmoción en los últimos años.

Que Belarra y Montero se empecinen en las acusaciones de machismo al tribunal es una prueba más de su ignorancia, su sectarismo, y su eterna actitud de no admitir más verdad que la suya. De los cuatro jueces del tribunal, tres eran mujeres. Las tres, con posiciones previas y muy activas en la defensa de los derechos de la mujer y de asegurarles protección en casos de violencia de género. Pero a la hora de la verdad, como era su obligación, las tres juezas, así como su compañero varón, se limitaron a cumplir escrupulosamente la ley. La ley que, de forma irresponsable, promovió un partido que dio más relevancia a su criterio ideológico que a analizar sus consecuencias tal como la habían redactado. Ley que el PSOE apoyó y aprobó para que no peligrara la continuidad de su gobierno. La sentencia del caso Alves ha sido unánime.

El libro El Odio escrito por el periodista y analista político Luisgé Martín, puede ser conforme a la ley, pero -paso a primera persona- me parece una perversidad, una indecencia. No todo vale. No lo he leído ni pienso leerlo en el caso de que la editorial -buena decisión- levante la suspensión de su publicación.

Más allá del debate sobre el derecho a la libertad de expresión, es insoportable aceptar que libro recoja la descripción minuciosa de un asesino y cómo mató a sus hijos, dos niños de corta edad, simplemente para castigar a la mujer que lo había dejado. Imposible olvidar la frialdad de Bretón en su comparecencia ante el tribunal.

El dolor de Ruth es el mayor que puede sufrir una madre, y Luisgé Martín demuestra su insensibilidad al no haberlo tenido en cuenta cuando abordó su idea de escribir el libro.

Lo dicho: El Odio es una indecencia.