Con fecha del pasado 4 de febrero aprobaba el Consejo de Ministros el anteproyecto de ley para reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales «sin pérdida salarial». Se iniciaba así su tramitación en el Congreso, donde el Gobierno aún tendrá que garantizarse apoyos para elevar a ley la discutida medida. El proceso es largo y su entrada en vigor no se prevé, como poco, hasta finales de 2025; y sin que esté todavía garantizada su aprobación, sus consecuencias ya se están haciendo notar en la revisión de convenios colectivos en Valladolid, con una ralentización de las negociaciones que en algunos casos ya ha derivado en bloqueos o rupturas por discrepancias con las respectivas patronales que, según advierten a El Día de Valladolid desde UGT y CCOO, buscan compensar la reducción de jornada por la vía salarial.
Ambos sindicatos afean que la mayoría de las empresas, y por tanto también sus patronales, están haciendo cuentas del posible impacto de la reducción de jornada sin conocer aún su alcance definitivo, pero presumiendo de antemano que deberán compensar la reducción de horas de trabajo con la contratación de más empleados, ¿y cómo compensarían a su vez el incremento de costes en personal? Conteniendo las subidas salariales por convenio.
Los responsables provinciales de CCOO y UGT en materia de negociación colectiva ponen bajo el foco sobre todo la situación de tres convenios de sector que suman casi 7.000 trabajadores afectados: los de oficinas y despachos, panadería industrial y transporte de mercancías por carretera; y a la espera de ver qué sucede con el resto de convenios que, al menos en teoría, deberían revisarse este año por haber expirado al término de 2024 o antes, hasta sumar entre 14.000 y 16.000 empleados, según las mismas fuentes.
La reducción de jornada pone en jaque la revisión de conveniosEl secretario general de UGT en Valladolid, Jesús Vara, señala especialmente la situación del convenio de oficinas y despachos, dado que sólo este ya afecta a 4.748 empleados de 1.187 empresas de la provincia. Expiró en diciembre de 2023 y los contactos para su renovación comenzaron en los primeros meses de 2024, pero, después de «seis u ocho reuniones», en las que Vara estuvo presente como miembro de la mesa por la parte sindical, el año se cerró con la negociación «rota por la patronal por motivos económicos». «Nos dijeron que, hasta que no se concrete cómo queda la reducción de jornada, nada», por considerar que su impacto, en función de cómo quede definitivamente, podría hacer «inasumible» el incremento de costes que conllevaría la subida salarial que planteaban los sindicatos, de entre un 3 y un 3,5% durante tres años. «Desgraciadamente la patronal no ha terminado de plantear ninguna contrapropuesta, es dramático que no quiera negociar», lamenta.
En opinión de Vara, «hay sectores empresariales que se empeñan en ver que la reducción de jornada les perjudica económicamente, pero no quieren ver que si los trabajadores pierden poder adquisitivo, compran menos, y si las ventas bajan, entonces sí se produce un problema empresarial de verdad».
Con otras palabras, pero en la misma línea, describe también la foto de situación el delegado de CCOO en Valladolid, Raúl García: «Nos frenan la negociación colectiva porque no quieren negociar hasta que entre en vigor o se sepa cómo queda la reducción de jornada, nos está pasando ya con el convenio de oficinas y despachos y lo mismo también con los de transporte de mercancías por carretera y panadería industrial».
La reducción de jornada pone en jaque la revisión de conveniosSubidas salariales
Aunque este mismo problema también se está sufriendo en otros territorios, el delegado provincial de CCOO opina que la negociación de subidas salariales «resulta especialmente difícil en Valladolid por una patronal muy arcaica que cree que sólo se puede competir con salarios, lo cual hace que al final la gente se acabe marchando a otras provincias».
En este sentido, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, toca remontarse a 2014 para encontrar un balance anual de negociación colectiva en el que la subida salarial pactada por convenios en esta provincia superase la media española; y lo hizo además con una modesta subida del 0,52% frente a un 0,50% nacional, en un contexto todavía de contención por la larga y profunda resaca de la crisis de 2008.
Cierto también que durante 2024 la subida salarial fue del 2,96% en Valladolid, la segunda más alta que registra la provincia justo desde 2008 (en 2023 alcanzó el 3,35%), y mejoró además la media de Castilla y León (2,82%), pero no la del conjunto de España (3,07%), aparte de quedarse a cuatro centésimas de la recomendación del 3% que se incluyó en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva que firmaron a nivel nacional patronal y sindicatos.
Al menos se recuperó poder adquisitivo por segundo año seguido: 16 centésimas esta vez, por la diferencia entre la citada subida del 2,96% y una inflación que se quedó en el 2,8%, después de que en 2023 fueran 25 (3,35% de subida, 3,1% de IPC). Aunque pesan los más de diez puntos que se perdieron en 2021 y 2022, con alzas salariales del 1,14% y del 2,25% frente a unos IPC del 7% y del 6,5%, sin que se asome el más mínimo indicio de recuperación real a corto plazo, dadas las circunstancias.De hecho, El Día también preguntaba esta semana a CEOEValladolid por la denuncia de los sindicatos sobre al bloqueo de negociaciones, y declinó pronunciarse, precisamente, «hasta que se clarifique cómo queda la jornada laboral».