Ronaldo, ¿y ahora, qué?

M.B.
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Los bandazos del presidente desde su llegada a Valladolid, unida a su desafección en los últimos tiempos, deja muchas dudas en torno a la entidad

Ronaldo, en el último ascenso del Real Valladolid. - Foto: Efe

Ronaldo Nazário estuvo hace una semana en Valladolid. Llevaba tiempo sin estar en el Estadio José Zorrilla –concretamente desde la Junta de Accionistas de diciembre–. Habló para Radio Marca de la situación del equipo, de las posibilidades de reaccionar y de esa venta que siempre está encima de la mesa: «He recibido unas ofertas que no corresponden a lo que vale el club. Hay rumores otra vez, pero lo que estamos es trabajando cada día para hacer un club cada vez mejor (...) Hay charlas, pero no hay ofertas».

Solo una semana después, el presidente del Real Valladolid anunció que renunciaba a presentarse a las elecciones para dirigir la Federación Brasileña de Fútbol. Y con ello desaparecían las prisas por deshacerse del club blanquivioleta, requisito obligatorio si quería presidir la Confederación Brasileña. De hecho, nadie en la entidad sabía de la decisión del exfutbolista, ya que en esa visita no llegó a comentarlo.

Por eso, la pregunta es directa a Ronaldo: ¿Y ahora, qué? 

El brasileño ha venido dando bandazos, al menos de puertas para afuera, en el club vallisoletano. Desde su llegada y su presentación, en olor de multitudes, en el Ayuntamiento de la ciudad, con paseo incluido por algunas calles del centro; hasta su desafección con una escasa, por no decir nula, presencia en el estadio (que exhibe, cada vez más, su malestar con su gestión con pancartas y cánticos desde las gradas). Esta temporada, solo ha estado presente en Zorrilla en el primer encuentro liguero, ante el Espanyol.

Ronaldo aseguró, al aterrizar en tierras castellanas, que el Real Valladolid podría jugar la Champions en cinco años, pero la realidad es que el Pucela es un equipo ascensor, con celebraciones y tristezas temporada sí, temporada también.

El astro brasileño exhibía la camiseta del Pucela allí donde iba, orgulloso de ella –hasta en el Madison Square Garden, en un encuentro de la NBA, se le vio posar con ella–; aunque ahora prefiere participar en eventos emitidos en directo en sus redes sociales que ver cómo el Pucela se juega tres importantes puntos.

Todo ello hace que la entidad se encuentre sumida en un mar de dudas. Con la salida a lo largo de esta temporada de David Espinar, su jefe de Gabinete y hombre de confianza; y de Matt Fenaert, el consejero delegado que se trajo tras trabajar en Octagon y en el Mundial de Rusia. 

Con el primer equipo colista de Primera y principal candidato al descenso, Ronaldo sigue dejando la puerta abierta a una venta del club, aunque ahora el tiempo, si se puede hablar en estos términos, no juega en su contra.

«La mayoría de los dirigentes regionales apoyan al presidente en ejercicio, están en su derecho y yo lo respeto, independientemente de mis convicciones», explicaba esta semana sobre el porqué no seguirá pujando por presidir el fútbol de Brasil, uno de sus objetivos desde hace años.

Tras vender el Cruzeiro hace casi un año, anunciando el mismo día que el siguiente sería el Real Valladolid, Ronaldo redujo, desde entonces, sus visitas a Zorrilla. De hecho, estuvo en el ascenso (la imagen que acompaña este artículo es de ese día), reconociendo que manejaba tres ofertas y que se tomaría unos días para pensárselas. Nunca respondió en público a ellas ni confirmó que seguiría al frente del club.

Ahora las dudas son casi más razonables. Ofertas ha recibido, porque él mismo lo ha reconocido. La única que llegó a trascender fue la de Inexo, con los vallisoletanos Sergio Rello y Javier Recio al frente, el pasado año, pero nunca llegó a concretarse, hasta el punto de que en junio la empresa hizo pública su renuncia a la compra.

Desde entonces, mucho rumorología –grupos empresariales de México, algún acercamiento de los Fernández Fermoselle...–, pero nada plasmado en papel.