Desahucian a unos hosteleros por una deuda de 23.000 euros

Óscar Fraile
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La autoridad judicial, un cerrajero y dos agentes de la Policía Municipal acudieron este miércoles al local de la calle Doctor Cazalla para devolvérselo a los dueños, que llevaban desde el verano sin cobrar

El cerrajero abrió el local que la hostelera dejó cerrada. - Foto: J.T.

Dos agentes de la Policía Municipal, acompañados de la autoridad judicial, han ejecutado un desahucio este miércoles a una hostelera de la calle Doctor Cazalla que regentó hasta este fin de semana la chupitería Shots.

El lanzamiento llega después de una deuda acumulada de más de 23.000 euros por impagos del alquiler, según denuncia la propiedad. La pareja que era titular del contrato llevaba cinco años explotando el negocio, aunque actualmente era ella la que estaba al frente. En 2023 empezaron a retrasarse en los pagos y fue en verano del año pasado cuando dejaron de pagar.

Ante está situación, los dueños decidieron no renovar el contrato, que expiró el 24 de diciembre del año pasado. Pero la mujer, en lugar de abandonar el local, decidió quedarse y seguir sin pagar. De hecho, este sábado por la noche abrió, cuando ya era conocerá del inminente desahucio.

Interior del local después del desahucio.Interior del local después del desahucio. - Foto: J.T.

Durante la jornada del martes estuvo sacando todo el mobiliario con una furgoneta, al igual que hizo con el cartel del exterior. El negocio objeto de desahucio es la chupitería Shots, un local que hace décadas fue el bar Desigual para después convertirse en el Baobab y el Danzatoria, entre otros. Los dueños del local aseguran que desde que llegaron los primeros retrasos fueron "pacientes" con los arrendatarios, hasta el punto de proponerles un plan de pagos. También accedieron a rebajar la renta, de 1.500 euros, durante la pandemia. Pero, ante la falta de alternativas de los hosteleros, los dueños decidieron comenzar un proceso de lanzamiento que se materializó este miércoles, teniendo en cuenta que ninguno de los dos arrendatarios se presentaron al acto de conciliación del pasado 19 de marzo para la entrega de llaves.

Al entrar, los dueños se encontraron algunos daños propios del desmontaje del bar, aunque el local, de 150 metros, no estaba en malas condiciones. Su intención ahora es pasar página y volver a ponerlo en el mercado. Además, el proceso judicial para reclamar las cantidades pendiente sigue adelante y está pendiente de juicio.