Con apenas tres años, Pedro Martín-Calero (Valladolid, 1983) sufrió en sus propias carnes la capacidad de fascinación del cine al descubrir en pantalla grande en el Teatro Zorrilla 'Basil, el ratón superdetective'. "Fue un impacto que se me quedó dentro y ahí sigue", sonríe ahora, durante una entrevista con la Agencia Ical. La semilla quedó dentro, pero fue en su incipiente adolescencia, al descubrir 'Carretera perdida' (1997), del recientemente fallecido David Lynch, cuando comenzó a barajar la posibilidad de convertir el cine en su vida. "Aquella película me empujó a escribir mi primer relato con intención adulta; era apenas un niño pero creo que ahí empezó un poco todo", rememora. Tras estudiar fotografía en la ECAM, durante años dirigió publicidad y videoclips para la productora londinense Blink, y el pasado mes de septiembre presentó en San Sebastián su debut en el largometraje, 'El llanto', que se alzó con el premio a la mejor dirección. Ahora, a la espera del estreno comercial de la película en Francia, que llegará en primavera, el próximo fin de semana opta al Premio Goya a la mejor dirección novel en Granada.
Después de años trabajando en proyectos más pequeños, ¿siente ahora que todo está yendo demasiado rápido?
Es cierto que en el momento de la promoción, con los festivales y los premios, parece que todo se acelera, pero luego eso pasa y queda como una resaca. Ahora vienen los Goya, pero llega un momento en que percibes que las cosas se estabilizan y entras como en un nuevo estatus, alejado de esa velocidad inicial.
Pedro Martín-Calero. - Foto: Juan Lázaro (Ical)¿Cuál fue el germen de 'El llanto', el flash que le hizo agarrarse a esa historia?
No quiero hacer 'spoiler', pero todo empezó con la imagen que inspiró el arranque, una escena en una discoteca. Quería descifrar qué era esa imagen y la compartí con Isabel Peña, coguionista de la película, para ver si a ella también le provocaba algo. Así fue y juntos quisimos entender por qué. A partir de ahí, comenzamos a trabajar para crear el mundo, la película y los personajes.
Tiene una intensa trayectoria previa en cortos, videoclips y publicidad. ¿Cómo ha condicionado y construido eso su lenguaje audiovisual?
Claramente, ha sido una escuela para mí. Creo que hay una cosa muy positiva en terrenos como el videoclip y la publicidad: en el videoclip normalmente no hay palabras ni diálogos, y en la publicidad tienes que condensar mucho la información y contar principalmente a través de las imágenes. Los dos te obligan a limitar el uso del diálogo, a no poder refugiarte en explicaciones verbales y a apoyarte más en las imágenes, en el detalle y en la emoción.
'El llanto' es una película de atmósferas y tono, de fronteras, tanto narrativas como genéricas. ¿Disfruta al intentar llevar al límite las barreras?
El cine que más me interesa es el que es difícil de definir, el que está en la frontera entre diferentes géneros, jugando con las expectativas del espectador y de lo que este se va a encontrar en la sala. Es complicado, porque estamos en 2025 y se han contado tantas historias ya a través del cine… Esa búsqueda de un lugar un poco menos definido y más insospechado es generalmente lo que más me atrae.
¿Por qué enfocó su formación a la dirección de fotografía? ¿Fue premeditado?
Sí. Yo quería ser director de cine y me planteé que nadie te puede enseñar a dirigir. Entonces pensé, ¿por qué no aprender el cine desde la técnica, desde la cámara? Me planteé estudiar montaje o guion, pero me atrajo un poco más a la fotografía y quise aprender la gramática desde la técnica para, a partir de ahí, empezar yo a dirigir.
¿Qué le ha dado eso a la hora de dar el salto a la dirección? ¿Quizá un acercamiento más estético a las historias?
Me ha permitido profundizar en la posibilidad de expresarte solo a través de las imágenes para intentar reflejar el potencial de lo que quieres contar. Obviamente eso te puede llevar a una estilización, pero en verdad la belleza por la belleza no me interesa demasiado. Sí que me gusta buscar una tensión a través de la imagen, que puede ser más estilizada o menos. Creo que ahí está un poco la clave de mi estilo ahora mismo.
La película ha disfrutado de un recorrido impecable en festivales y una buena acogida de la crítica especializada, pero el volumen de espectadores que ha arrastrado a las salas ahora mismo ronda los 32.000. No sé si ha analizado qué ha podido lastrar su recorrido comercial.
Tenemos a Universal detrás de la película. ¿Quién puede saber más que ellos de esto? Pero el cine tiene esa parte imprevisible. Yo creo que hay un factor muy importante que afectó para mal, que es que estrenamos en octubre, compitiendo contra gigantes y contra películas españolas que todavía arrastraban mucho público, como 'La infiltrada', y mucha gente que apuesta por el cine español se decantó por ver esa película. Al mismo tiempo, 'La sustancia', que no se esperaba que fuese un éxito, arrasó y la gente más seguidora del terror eligió verla. Todo ello creó un caldo de cultivo que no fue bueno para nuestra película. Luchamos contra demasiados elementos, creo yo.
¿Queda por romper todavía ese estigma de que el público considere el cine español como un género en sí mismo pese a la diversidad que encierra?
Sí, quizá tenga que ver con un tema cultural o relacionado con la educación. Creo que el cine español tiene un nivel impresionante, pero no somos muy conscientes. Cuando vas fuera te das cuenta de lo valorado que está, incluso en Estados Unidos. Allí están atentísimos al talento que surge aquí, porque hay un nivel muy alto. Pero también hay un problema general y quizás generacional, que es que la gente va cada vez menos al cine. Eso está por encima de todo lo demás, pero hay que ser optimista.
Se ha formado y ha trabajado fuera, en Londres concretamente. ¿Es cierto que en otros países se reconoce más el talento del audiovisual español?
A mí, de primeras, se me apreció más en Londres que aquí. Cuando en España nadie me daba trabajo, yo estaba trabajando a un nivel alto en publicidad en Reino Unido. Creo que España tiene un lado muy tradicional, más conservador, y eso afecta también al audiovisual. Mi teoría es que, en algunas cosas, vamos más tarde. Luego surgen genios, gente con un lenguaje moderno, y también se les acepta y reconoce, pero me da la sensación de que aquí cuesta más que en otros sitios.
¿Cómo recibió, ya no el premio, sino la selección en un festival de Clase A como San Sebastián para su ópera prima?
Como un premio en sí mismo, por varios motivos: este año había una competencia muy fuerte con un gran cine español, yo era un director desconocido, y la película es de terror, cuando San Sebastian es un festival muy de autor. Fue una sorpresa totalmente inesperada.
Ahora comparte nominación al Goya a la mejor dirección novel con algunos pesos pesados como Javier Macipe (que ha cosechado ocho nominaciones con 'La estrella azul') o Paz Vega (por 'Rita'). ¿Qué espera de la velada en Granada?
No he podido ver todas las películas nominadas, pero por ejemplo 'La estrella azul' es muy buen cine y espero que se lleve algún premio importante. A mí me gustaría ganar mi categoría, pero entiendo que él ha hecho algo que ha trascendido y a un nivel muy alto, así que no me extrañaría que se lo diesen.
Ha comentado que trabaja en algún proyecto relacionado en cierta forma con el fantástico. ¿Se puede contar ya cuál será su siguiente largometraje?
Todavía no se puede contar demasiado, porque estoy en una fase muy inicial del proceso. He escrito un thriller con un detalle de fantástico y estamos con ello.
¿Qué le interesa del fantástico? ¿Qué le permite abordar un thriller o un drama, como es el caso de 'El llanto', desde ahí?
Te da una libertad creativa y formal para contar cosas importantes de una forma poco obvia, a través de la metáfora. Y eso también te permite un lenguaje poético, forzar los límites de la imagen y narrar a través de la imagen, que es lo que a mí me interesa.
Eso es algo que ya había explorado también en sus videoclips o publicidad, ir un poquito más allá de lo obvio...
Sí, aunque sea en un encargo, como puede ser un anuncio, siempre intento hacerlo mío. Al final se filtra tu personalidad en todo lo que haces. A veces te dejan más, a veces te dejan menos, pero yo lo intento.
No sé si le pasa por la cabeza poder rodar en el futuro algo en Valladolid o en Castilla y León.
Sí, tengo alguna idea. Cuando sea un poco más mayor y tenga más experiencia, me gustaría contar algo más familiar o autobiográfico, pero todavía necesito una cierta maduración. La idea está ahí y me encantaría rodar en Castilla y León, una tierra con tanta historia detrás y desde la cual se han contado tan pocas historias… Creo que hay un enorme potencial.