Pinchos de lechazo en las bodegas de Traspinedo

M.B.
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Tomás Parra nos abre las puertas del Mesón Lo Rico de Castilla, con más de 45 años de historia, donde mandan las brasas de sarmiento y un producto muy conocido en la localidad

Tomás Parra, al frente de las brasas de Lo Rico de Castilla. - Foto: Jonathan Tajes

Pocos vecinos de Traspinedo no sabrán preparar un buen pincho de lechazo. Lo llevan en el ADN. Desde que son pequeños ven el ritual de su elaboración y lo memorizan para recordarlo como el que se sube a una bicicleta tras años sin hacerlo. Tomás Parra era de esta localidad, cambió de sector a finales de los años 70 del pasado siglo y hoy su hijo, también Tomás, continúa la saga en el Mesón 'Lo Rico de Castilla', nombre que ni pintado para su oferta gastronómica, que se encuentra en la calle de las Bodegas, donde se ubican precisamente la mayoría de las bodegas de los vecinos de este pueblo con una importante oferta de restaurantes.

El de Tomás abrió en 1979. De ello da fe en la entrada una máquina de tabaco de la época, en la que mandan las pesetas: «El local lo pusieron en marcha mis padres, Tomás y Vicenta. Mi padre era de aquí y se dedicaba al negocio de las lonas». Pero lo cambió por el de la hostelería y transformó un antiguo lagar, del que se mantienen las paredes, en un mesón. Tomás, hijo, tenía 14 años y, como no se le daban bien los estudios, pronto empezó a 'ayudar' en el mesón. 

Desde el principio, la oferta en 'Lo Rico de Castilla' ha sido clara: pinchos de lechazo, tortillas de patatas, chorizo, morcillas, queso, jamón... «de ahí, el nombre. Por lo rico de los productos y sus sabores».

Los primeros 20 años tuvieron un tentadero de vaquillas, que les traía clientes de peñas, colegios y despedidas de solteros. Ahora, en su lugar luce una terraza que, en la época de verano, usan al tener también zona de brasa. «Es verdad que, como falta personal en el sector, lo que solemos hacer es cerrar el interior para las cenas y trasladamos allí todo el trabajo», asegura Tomás, que se hizo cargo del negocio cuando se jubilaron sus padres, hace ya unas dos décadas. Con él están su mujer, Ana; y sus hijas, Nerea e Irene.

«Aquí lo que prima es el pincho de lechazo. Puede que tengamos alguna mesa que no lo pida, pero no es lo normal», añade un Tomás que explica que en su 'casa' todo es artesanal: compra el lechazo en la carnicería Eva, en el mismo Traspinedo, y él mismo se encarga de trocearlo y pincharlo, esto último a veces con ayuda de los trabajadores que tiene los fines de semana. Además, el sarmiento que usa lo hace el propio Tomás con sus 'maquinas' (sus manos), acudiendo semanalmente a Mauro, en Tudela, donde prepara los haces –alrededor de 1.500 o 1.800 por año–.

Aunque no se considera maestro asador, algo ya lo es por los años que lleva a los mandos del fuego del mesón: «En el pueblo asamos todos en plan particular y yo desde crío me fui fijando en todos, en mi padre y en los que veía preparando los pinchos». De hecho un fin de semana cualquiera se le puede ver con la brasas y con unos 80 pinchos haciéndose a la vez. Y en unos 20-25 minutos, el comensal podrá degustar este manjar (por 23 euros).

Además del principal plato de Traspinedo, en 'Lo Rico de Castilla' cuentan con horno, por lo que ofertan cuartos de lechazo –por encargo– y tienen chuletillas, chorizo, morcilla, solomillo, entrecot y chuletón; además de croquetas caseras (de lechazo entre las cuatro que ofrecen), ensaladas, frituras, pimientos rellenos de marisco, gambones, langostinos y en temporada, sopa castellana y espárragos de Tudela, entre otros. En pescados, suelen tener siempre lubina al horno y bacalao con tomate.

De la brasa se encarga Tomás y de la cocina, Ana y sus hijas. Abren de viernes a domingo, y entre semana bajo reserva; y tienen una capacidad para unos 130 comensales entre los comedores de sus dos plantas. Por ello, pueden hacer celebraciones tipo bautizos y comuniones: «Después de tantos años, ya hemos visto bautizos de varias generaciones».

La clientela suele ser al 90% de la capital, el 5% de Traspinedo y el resto de fuera (con cada vez más extranjeros). Y si quieren reservar, ojo, que están casi llenos para el Día de la Madre o Reyes de 2026: «El boca a boca nos ha funcionado».