El titular es impactante: Medina del Campo es el segundo municipio del país donde más aumenta la criminalidad. Una información que, sin dejar de ser cierta con los datos en la mano, puede trasladar una idea errónea si está despojada de contexto. No, Medina del Campo no se convirtió en el salvaje Oeste el año pasado, aunque es cierto que registró unas cifras inusualmente altas. Los 507, 610, 660 y 601 delitos registrado anualmente entre 2020 y 2023 pasaron a ser 904 el año pasado. Una subida del 39,1% que solo supera el 47,1% de El Prat de Llobregat (Barcelona).
Si se bucea un poco más en la estadística del Ministerio del Interior se puede comprobar que los delitos que más aumentaron fueron, por ejemplo, los de lesiones y riñas tumultuarias (+71,4%), los delitos contra la libertad sexual (+175%), los robos con fuerza (+81,8%) y los hurtos (+66,7%). Pero en todos los casos se trata de cifras muy bajas sujetas a incrementos porcentuales muy altos a la mínima variación.
El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, señala que hay tres razones que explican esta subida. La primera, la adopción por parte de una cadena de supermercados de medidas de seguridad, como la contratación de un vigilante, de modo que ahora sí que se denuncian hurtos e incidentes que antes no se registraban. Otro de los motivos es la multirreincidencia de un ladrón de coches que cometió una serie de delitos entre enero y mayo, antes de irse del municipio. El tercer factor que más influyó fue la conflictividad del grupo de temporeros que el año pasado se encargó de trabajos como la recogida de la patata. Sobre todo por las peleas que protagonizaron entre ellos, explica Canales. Eso hizo que los delitos de lesiones y riñas tumultuarias pasaran de 14 a 24. «Evidentemente, nos preocupa, no es algo que pase desapercibido para nosotros y que no le demos ninguna importancia», asegura el subdelegado, pero matiza que «cuando se vienen de cifras muy bajas, los incrementos porcentuales son más altos».
En los datos del año pasado también tienen mucho que ver las cifras de cibercriminalidad, que aumentaron un 32,1% al pasar de 184 a 243 casos. Y eso solo tiene que ver con Medina en que son los propios medinenses las víctimas de delitos que se cometen en otras partes del mundo, aunque se denuncien en la localidad vallisoletana. Se trata de un mal común a muchos territorios, pero el subdelegado reconoce que en Medina han subido en mayor medida que en otros sitios.
Pese a estas cifras, Canales insiste en que Medina del Campo sigue teniendo un nivel de criminalidad que está por debajo de otros municipios que tienen en torno a 20.000 habitantes. En Valladolid, la única comparación posible es con Laguna de Duero y Arroyo de la Encomienda. Y en ambos casos se confirma la teoría del subdelegado. Los 904 delitos de Medina no llegan a los 978 de Laguna ni a los 1.434 de Arroyo, una localidad cuyos datos están condicionados por el gran volumen de hurtos que se registra en Río Shopping.
Canales incide en que Medina sigue siendo un lugar seguro para vivir. En este sentido, pone en valor la labor de la Policía Nacional, que el año pasado realizó 163 detenciones allí, «un registro nunca alcanzado», frente a las 101 de 2023. Aunque es un dato que puede tener una doble lectura: más detenciones, más seguridad; o más detenciones por un mayor nivel de delincuencia.
En este sentido, los sindicatos policiales han denunciado que a Medina solo vaya a llegar un policía nacional de las 97 plazas previstas para Castilla y León. «En Medina tenemos 53 plazas ocupadas de las 56 que hay en el catálogo, un 95%; no hay unidad en la Administración General del Estado con tanta ocupación», responde Canales, que añade que el Gobierno ha incrementado en Valladolid un 10% el número de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde 2019 en su intento de «reponer» el «déficit» de gobiernos anteriores.
En cambio, la Policía Municipal de Medina del Campo sí que tiene previsto aumentar el número de agentes de forma considerable. Concretamente, en nueve efectivos. Uno de ellos se acaba de incorporar y los otros ocho lo harán en septiembre, cuando terminen su formación. El alcalde, Guzmán Gómez, explica que «Medina es una villa muy segura, en la que normalmente hay tasas de criminalidad muy bajas, y esto hace que cuando aumentan los delitos, de manera extraordinaria, suba el porcentaje mucho más». Pero el regidor critica que solo se contemple una nueva plaza de Policía Nacional para Medina. «Solicitamos que aumente la plantilla y que haya más presencia de Policía Nacional, sobre todo para hacer labores de seguridad ciudadana», dice.
Esta misma semana Guzmán ha trasladado esa preocupación en una reunión al delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, que también se ha reunido con el alcalde de Arroyo, Sarbelio Fernández.
Río Shopping concentra el 70% de los hurtos de Arroyo
Pese al repunte de Medina, Arroyo es el municipio de más de 20.000 habitantes con la tasa de criminalidad más alta de Valladolid: 64,4 infracciones penales por cada mil habitantes frente a las 45 de Medina, 42,7 de Laguna y 37,2 de la capital. No obstante, este dato está muy condicionado por la presencia de Río Shopping, dado que allí se registra un alto número de hurtos que estadísticamente computan en el municipio. De hecho, según los datos de Interior, de las 1.434 infracciones penales del año pasado, 643 fueron hurtos, el 44,8% (en Laguna solo representan el 10%; en Medina, el 19%; y en la capital, el 23,8%). Además, según la información facilitada por la Subdelegación del Gobierno, de todos los hurtos de la localidad, las tiendas de Río Shopping concentran el 70,1%, un porcentaje al que también habría que sumar los robos que se producen en grandes superficies como Decathlon e Hipercor.