El requisito principal para conseguir la financiación de los fondos EDIL es que los planes de actuación integrados que presenten los ayuntamientos promuevan el desarrollo sostenible desde la triple perspectiva medioambiental, económica y social.
En el caso del proyecto presentado por Valladolid se incide en propuestas «innovadoras». De hecho, se argumenta que todas las propuestas se centran en «mejorar la calidad de los ciudadanos, en especial la de aquellos que viven en zonas más desfavorecidas, a través de soluciones innovadoras, inclusivas, sostenibles sin olvidarnos de la importancia de su carácter estético, ha sido una de las premisas que han guiado el PAI».
En esta línea, se destaca la propuesta de construcción de 38 viviendas modulares colaborativas gracias a la reutilización de contenedores marítimos. Se trata de una alternativa para ofrecer «vivienda asequible» a los jóvenes. Y se opta por este modelo por su «alto impacto medioambiental», ya que se reduce el uso de materias primas.
También se argumenta que se «genera un alto valor estético por su originalidad en el uso de materiales y sus formas geométricas puras, que dialogan con la naturaleza que se incluye entre sus volúmenes». En el diseño de las dos propuestas (Barrio España y Andrómeda) se ha buscado que este tipo «innovador» de vivienda colectiva genera espacios comunes de convivencia con un «gran impacto social» para sus habitantes.
De hecho, se avanza la idea de presentar a los premios Nueva Bauhaus Europea, en su previsible convocatoria del 2026, las viviendas modulares en Barrio España, con la premisa de que destaca «su contribución a un entorno más bello, sostenible e inclusivo».
Un concepto similar se aplica a la propuesta de revitalización de la plaza Alberto Fernández, en Rondilla. El rediseño de este espacio, conlleva nuevos elementos y mobiliario urbano, pero se busca una imagen «atractiva y humana, que invite a pasar tiempo en la plaza a ciudadanos de cualquier edad», tal como figura en el plan.
En este caso, solución planteada para la plaza pretende humanizar «el carácter duro y frío para recuperar su conexión con el río». Además, se contempla introducir vegetación y sombreamiento. Todo para crear espacios estanciales, a través de soluciones medioambientalmente sostenibles. «Se consigue así un uso más racional de la plaza, fomentando la inclusión y la cohesión social», se recalca en el proyecto municipal.
Otro proyecto donde se visualizarán los conceptos «sostenibles» que se piden para recibir los fondos europeos es el de construcción del futuro Centro de Vida Activa de Arcas Reales y el nuevo Espacio Joven de la zona este.
En este caso, el planteamiento aplicado es de reconvertir un edificio de uso comercial en un centro para personas mayores. Esto implica un trabajo de rediseño de los espacios «para poder responder a las nuevas necesidades y conseguir con el menor esfuerzo el mejor resultado».
Si el Ayuntamiento consigue los fondos europeos para construir estas nuevas dotaciones municipales, en el diseño primará la sostenibilidad. «La apertura de patios interiores para integrar naturaleza y aprovechamiento de la luz solar, así como la utilización de materiales sostenibles son clave para un mejor aprovechamiento de los recursos, se recalca. Por otra parte, se apunta que es necesario contar con las personas que utilizarán el nuevo edificio, jóvenes y mayores, «para la creación de espacios flexibles y polivalentes que faciliten la convivencia y enriquecimiento intergeneracional».
Coordinación
La redacción y ejecución de este plan está coordinada por la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico (Ideva). Este organismo municipal gestiona desde hace años los programas con financiación europea y los programas demostrados que se han adjudicado en la capital.