Cayó el Atlético: ya es cosa de dos

Diego Izco
-

De campeón de invierno a alma en pena: los de Diego Simeone vuelven a pinchar y LaLiga se queda en el mano a mano habitual. Solo les separan tres puntos, pero la diferencia entre Barça y Madrid es grande

Cayó el Atlético: ya es cosa de dos - Foto: AFP7 vía Europa Press

Se descabalgó el Atlético. Le colgaron cartel de candidato por aquello de haber engordado el vestuario con jugadores de primer nivel, pero finalmente se ha caído. Hay algo llamado 'plantilla' y algo llamado 'peso histórico': el cuadro rojiblanco adolece de lo segundo, mientras a Barça y Madrid les sobra. Todos señalábamos a los blancos porque, siendo campeones y habiendo incorporado a Mbappé, merecían boletos en todas las apuestas; pocos lo hacíamos con los azulgrana, que de lo primero andaban justitos por culpa de una situación económica penosa… pero Flick llegó para taparnos la boca. O para abrírnosla, según se mire.
El Barcelona galopa a más de tres goles por partido (ningún equipo en la historia de nuestro fútbol había marcado 139 en sus primeros 45 encuentros del año) y lleva 20 duelos sin derrota en un 2025 maravilloso. Como Induráin en Hautacam, los catalanes meten un ritmo de subida infernal en el que el resto acompaña 20, 40 o 60 minutos. Pero nunca los 90. Y cuando ellos agonizan, él sigue pedaleando… El Girona, equipo aún curioso con reminiscencias de lo que fue en la 23/24, llegó a empatar durante unos minutos y LaLiga se encendió ligeramente, pero, cuando ya no pudo más, los de Flick seguían corriendo. Fue un 4-1, 22 remates contra tres, y otra muesca en el revólver de un equipo voraz y de alegría contagiosa al que ya solo el Madrid aguanta la rueda.  

Pegada

Y eso que los merengues siguen ahí, haciendo la 'goma', porque Mbappé tiene pegada y el arbitraje le salió cara. Dos acciones polémicas cayeron de su lado. Dos zarpazos del francés penalizaron a un buen Leganés que volvió a sufrir lo de varios conjuntos a lo largo de la 24/25: uno tiene el fútbol y otro, a la 'bestia' que golea. Crece la sensación de que el equipo juega a poco, pero gana por inercia, por el peso específico individual de cada miembro de la plantilla. Puede que en enfrentamientos así, a pesar de la victoria (otro triunfo de regusto amargo), se explique por qué el Madrid ha fracasado este curso sistemáticamente ante sus 'semejantes'.