Imagínense. Usted tiene un arma de fuego con la correspondiente licencia para practicar el deporte de la caza o para tiro deportivo y quiere desprenderse de ella. Decide que ya no quiere usarla más y la guarda en casa. Pero llega el momento en el que hay que renovar los permisos correspondientes y no tiene usted intención de hacerlo. ¿Qué hace con el arma?
Es un problema que tiene fácil solución. La Guardia Civil dispone en su Comandancia de Valladolid un departamento de intervención que se encarga de la recogida, custodia y destrucción de todo este tipo de armas. Es decir, cualquier vallisoletano que quiera deshacerse de un arma no tiene más que acudir a la Comandancia de San Isidro y hacer entrega en este departamento.
Son 15 los efectivos de la Benemérita los que se encargan de la clasificación y guarda de escopetas, rifles, pistolas… Todas perfectamente almacenadas en un pequeño cuarto dentro de las dependencias del cuartel. Lo primero que se hace es clasificar de forma informática la trazabilidad del arma. A quién ha pertenecido, por cuántas manos ha pasado para tener todos los datos precisos de cada una de las armas. Lo segundo, es fotografiarlas para contar también con un archivo digital y además tener constancia del estado de las armas en el momento de la entrega.
150125JT_0048.JPG - Foto: Jonathan TajesUna vez que el arma está registrada y clasificada se almacena por un periodo de un año. La legislación recoge que deben estar en custodia al menos durante doce meses. Es el periodo que establece la Guardia Civil, aunque por norma general suelen estar en la dependencias durante unos 14 o 15 meses. Una vez pasado este tiempo, se trasladan hasta una empresa de Santander donde se procede a su eliminación mediante un proceso de fundición.
El cuarto donde se almacenan las diversas armas es tremendamente curioso. Seguro que muchos de ustedes recordarán las películas del oeste protagonizadas por John Wayne, donde el actor disparaba con su rifle Winchester una y otra vez contra todo aquello que se movía, y era capaz de acertar en el ojo de un pájaro a 200 metros de distancia. Sus disparos eran precisos. Pues bien, en este espacio se puede encontrar un rifle idéntico al de aquellas películas y que además funciona a la perfección. «Todas las armas que tenemos aquí funcionan a a la perfección», comenta el teniente Fernando González.
Incluso se pueden ver algunas armas que parecen sacadas de las películas de guerra. Modelos idénticos, realizados por los fabricantes, a esos que lanzan granadas y disparan cientos de balas por segundo, aunque realmente se trata solo de carabinas o escopetas. «Los hacen así porque es lo que pide el cliente», destaca la guardia civil Begoña Uña.
150125JT_0020.JPG - Foto: Jonathan TajesLa mayoría de unidades guardadas son escopetas de caza, para la que es necesario poseer una licencia tipo E. Algunas llegan porque sus propietarios ya son mayores y abandonan la práctica de este deporte. Otras, lo hacen porque sus dueños se despistan y no renuevan este permiso. Inmediatamente, la Guardia Civil activa la labor de custodia del arma hasta que el dueño vuelva a completar el proceso para obtener la licencia. Así, algunas armas están en la zona de intervención únicamente el tiempo necesario para la renovación.
Las hay de todos los tipos, superpuestas o paralelas, en función de las posición de los tiros de la escopeta. Repetidoras, de solo dos tiros, con un único caño o con dos. Modernas y más antiguas. Sí es cierto que hay algunos modelos diferentes y algunos realmente espectaculares. Sin ir más lejos, actualmente un rifle de competición también está en guarda. Es un arma con dos apoyos en forma de triángulo para obtener mayor precisión en el disparo. En este caso, se asemeja a los rifles de los francotiradores del ejército estadounidense, echados sobre el suelo y con el punto de mira mirando a la lejanía.
Llama la atención el buen estado de conservación de la inmensa mayoría de las armas. Muchas de ellas conservan incluso el brillo. Etiquetadas y clasificadas.
150125JT_0080.JPG - Foto: Jonathan Tajesmás de mil. La Guardia Civil de Valladolid dispone actualmente más de mil armas, cortas y largas, así como armas blancas. En este espacio, también se custodian aquellas armas blancas y de fuego que son intervenidas por un expediente sancionador o un proceso judicial hasta el momento que son requeridas por la unidad competente.
La mayor parte de las armas cortas que permanecen en la intervención son de práctica deportiva, aunque hay algunos ejemplares con muchas décadas. Y una muy especial incluso que emula a las pistolas de percusión se remontan al siglo XVI, cuando los arcabuceros comenzaron a reemplazar las armas de mecha con armas de pedernal. «No es tan vieja, pero sí se carga por la boca», aclara Uña.
Hasta hace tres años, la Guardia Civil organizaba una subasta pública con las armas que, pasado el tiempo, no había reclamado su dueño. Se comercializaban al mejor postor y muchos aficionados a la caza podían encontrar auténticas gangas. Pero eso se terminó. Ocasionaba demasiado trabajo administrativo y también otros inconvenientes y se decidió cerrarlo.
Más allá de las intervenciones, las entregas y las caducidades de licencias, en la intervención de la Benemérita también se gestionan a diario las diferentes tramitaciones de permisos y nuevas altas. Toda la tramitación se realiza mediante la labor de los once agentes que trabajan en este departamento de la Comandancia (otros cuatro se dividen entre Medina y Rioseco). Un pequeño cementerio de escopetas, rifles y otro tipo de armas, donde muchas de ellas pasan sus últimos meses antes de ser fundidas en una empresa de Santander, donde se destruyen para siempre.