La natalidad se hunde un 66% en el último medio siglo

Óscar Fraile
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El coste de la crianza, de casi 700 euros al mes por hijo, la dificultad de conciliar vida familiar y laboral y la preferencia por no tener descendencia han hecho que los alumbramientos pasen de casi 9.000 al año en los 70 a poco más de 3.000 ahora

Una niña juega en la calle. - Foto: Jonathan Tajes

Uno de los cambios sociales más profundos que ha vivido España en el último medio siglo tiene que ver con el modelo de familia. Un modelo caracterizado por su rigidez en la década de los 70 y que ahora ha pasado a ser mucho más heterogéneo. Dentro de esta transformación, la natalidad ha sido uno de los indicadores que más ha variado. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a mediados de los 70 las vallisoletanas tenían una media de 2,6 hijos y más del 98% de ellas lo hacía dentro del matrimonio. Sin embargo, la foto actual nada tiene que ver con la de hace medio siglo. Los últimos datos publicados por el INE dicen que las mujeres ahora 'solo' tienen 1,1 hijos de media y que el 47,3% de ellas lo hace sin estar casada, un porcentaje que se ha disparado en la última década, a medida que se igualaban los derechos de las madres casadas con las que no lo están.

El año pasado nacieron en Valladolid 3.028 niños. Es la segunda cifra más baja desde que el INE empezó a recoger estos datos en 1975. Son, además, un tercio de los niños que nacían a mediados de los 70. Ante esta realidad, cabe preguntarse, ¿por qué las mujeres tienen menos niños? Lo cierto es que hay múltiples factores que explican una tendencia especialmente preocupante en una comunidad tan despoblada como Castilla y León.

Alberto del Rey, catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca y profesor de algunas materias en la Universidad de Valladolid, lleva años estudiando el fenómeno de la natalidad y ha llegado a la conclusión de que hay múltiples factores que explican esta tendencia. Uno de los principales es la dificultad para compatibilizar la vida profesional y familiar por parte de unas mujeres cuya incorporación al mercado laboral ha sido progresiva en las últimas décadas. En muchos casos, tener hijos ha dejado de ser una prioridad para pasar a ocupar «una posición más secundaria», supeditada a la búsqueda del 'mejor momento' laboral, que no siempre llega. «Cuando a las mujeres se les pregunta en las encuestas cuándo quieren tener hijos, responden que lo harán cuando tengan un empleo estable, y, sobre todo las que tienen más formación, dicen que lo tendrán si no interfiere en el desarrollo profesional», explica. Del Rey incide en que las mujeres con más formación tienen los hijos mucho más tarde que las que no la tienen.

Otro factor que influye en esta tendencia es la decisión libre de muchas mujeres que no quieren ser madres. Algo poco habitual hace 50 años, cuando estaban sometidas a una mayor presión social de un modelo único de familia. La última Encuesta de Fecundidad que hizo el INE data de 2018 y en ese estudio ya había casi un 16% de mujeres de Castilla y León que reconocían que no querían tener hijos. 

Las que quieren y no pueden

Hay otro grupo de población formado por mujeres que quieren ser madres y no pueden, ya sea por motivos naturales (las menos) o por los económicos, que son mayoría. Ese 1,1 hijo de media que tienen las vallisoletanas contrasta con los 1,8 que desearían tener las mujeres de Castilla y León, tal y como recoge la Encuesta de Fecundidad de 2018. «España, junto a Italia y otro país del este, es uno de los países donde hay más diferencia entre el número de hijos que se quieren tener y los que se tienen», asegura el catedrático de Sociología. Y aquí es donde entran otros factores que han contribuido a la caída de la natalidad. Por ejemplo, el económico. La ONG Save the Cildren elaboró en 2022 el estudio El coste de la crianza, en el que constató que el importe medio que tienen que desembolsar las familias al mes por hijo asciende a 672 euros, un 14,5% más que  en el anterior estudio, hecho cuatro años antes. Un periodo en el que la alimentación fue lo que más se encareció, pero también lo hizo la ropa y el calzado, los juguetes, los artículos de higiene, etcétera. De hecho, ese 14,5% de subida de costes estuvo por encima del 11,3% del IPC general en ese periodo. Y muy por encima de las subidas salariales.

Por eso Del Rey considera necesario mejorar las políticas de apoyo a la natalidad. Y eso no tiene mucho que ver con incentivos económicos directos, que se han revelado, según él, poco efectivos. Y pone como ejemplo el cheque-bebé que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero, que «tuvo un impacto cero». Para él son mucho más efectivas las políticas de conciliación, medidas que tengan un carácter más estructural. Dentro de esta filosofía entrarían, por ejemplo, la inversión en guarderías públicas y en mejoras de las reducciones de jornada por maternidad o paternidad. También las de acceso a la vivienda, con incentivos para las personas con descendencia. «En Francia son muy generosos con este tema, mediante el acceso a vivienda pública cuando se tiene el segundo hijo», señala Del Rey, quien también pone como buen ejemplo el de los países nórdicos.

¿Se puede permitir España el mismo nivel de asistencia social de unos países mucho más prósperos económicamente? Según él, es una cuestión de prioridades. Del modelo de país al que se opte. «¿Creemos que invertir en el AVE es súper importante y no lo es tener una población joven?», se pregunta mirando a un futuro en el que, de seguir así, la inmigración deberá jugar un papel más importante «cuando haya escasez de mano de obra». Unos problemas que ya son patentes en algunos sectores y que se extenderán al modelo social en unos años, con unidades familiares más pequeñas que ya no podrán representar la red de apoyo que han venido siendo hasta ahora, avisa el sociólogo.

Casi la mitad de las madres pare con más de 35 años

Además de tener menos hijos, las vallisoletanas los tienen cada vez más tarde. De los 3.028 alumbramientos del año pasado, 1.392, es decir, casi un 46%, fueron de madres que ya habían cumplido los 35 años, con todo lo que ello conlleva, puesto que la edad es un factor de riesgo para sufrir complicaciones durante el estado de gestación, aparte de la aparición de problemas de fertilidad. En Medicina se conoce como madres 'añosas' a las que tienen sus hijos más allá de los 35 años. Además, en 386 de los 1.392 casos registrados el año pasado, la mujer tenía más de 40 años, una edad la que los riesgos se multiplican, especialmente si se es primeriza. A mayor edad, mayor posibilidades de sufrir un aborto involuntario y un parto prematuro, además de bajo peso del niño al nacer. Según los datos del INE, el año pasado una única mujer dio a luz pasados los 50 años. Un caso tan excepcional como los tres niños que nacieron de madres menores de 15 años, una edad a la que también hay importantes riesgos para la madre y el bebé.

Más hijos de mujeres extranjeras

Hay otro indicador que pone de manifiesto una tendencia que se consolidan al mismo ritmo que la bajada general de la natalidad: el peso que tienen las madres extranjeras. El INE empezó a recoger este dato a nivel provincial en 2009. Por entonces, las foráneas tenían uno de cada diez niños en Valladolid, un porcentaje que se mantuvo más o menos estable hasta 2019. Desde entonces empezó una escalada que el año pasado llegó al 16,9%. Si también se tienen en cuenta a las nacionalizadas españolas, el porcentaje llega al 21,3%.