Manos Unidas pondrá en marcha su nueva campaña de lucha contra el hambre, bajo el lema 'Compartir es nuestra mayor riqueza', con la que su sede de Valladolid busca financiar nueve proyectos en diferentes países por un global de 409.000 euros. Una iniciativa que dará comienzo este viernes, 7 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, aunque la acción se centrará el domingo, donde las parroquias de Castilla y León, al igual que las del conjunto del país, celebrarán la jornada con una colecta especial para apoyar el trabajo de la ONG.
Con ello se pretende poner la riqueza mundial al servicio de la humanidad para luchar contra la pobreza, el hambre y la desigualdad, dado que la prosperidad debe llegar a todas las personas sin excluir a nadie, afirmó el vicario general de la Archidiócesis de Valladolid, Jesús Fernández Lubiano, quien destacó que busca aportar "esperanza para millones de pobres", en referencia a las palabras del papa Francisco.
Así, busca promover en la sociedad española actitudes y estilos de vida y consumos coherentes con una verdadera prosperidad compartida que tenga en cuenta las comunidades más vulnerables de la mano de la denominada como 'Economía de Francisco', un movimiento inspirado por el papa Francisco que busca promover un modelo económico más justo.
Lubiano también se refirió a las grandes cifras que los estados y potencias económicas destinan a armamento y fines bélicos, al referenciar que la pobreza y el hambre podría reducirse, de ahí la importancia de la redistribución en fines sociales, ya que, en determinados casos, "ni la comida es suficiente para una jornada de trabajo de la población empobrecida", dijo.
Proyectos de Valladolid
Por su parte, el presidente de Manos Unidas en Valladolid, José María Borge, detalló que, a día de hoy, se mide la prosperidad "en base a la capacidad de consumo que se puede realizar", es decir, "pienso, luego consumo", además de puntualizar que esa "búsqueda desenfrenada de la prosperidad económica ha desplazado la auténtica noción del concepto, priorizando la acumulación de riqueza sobre la calidad de vida de las personas y su bienestar".
En la campaña anterior, la Delegación de Valladolid recaudó 963.421 euros, de los que el 91 por ciento procedieron de aportaciones privadas, cuantía que fue destinada a la financiación por completo de once proyectos y la parte restante se destinó a la complementación de otras acciones nacionales.
De cara a 2025, desgranó que los proyectos concedidos se dividen en nueve acciones diferenciadas, entre los que destaca el 'Programa de lucha contra el maltrato de las mujeres y la infancia en el oriente de Guatemala', con 71.970 euros asignados; 'Empoderamiento comunitario de mujeres y niñas víctimas de explotación sexual en Davao', en Filipinas con 61.672 euros; 'Protección de la primera infancia en zonas urbano marginales del Callao-Fase II', en Perú con 61.579 euros; o la 'Mejora de las condiciones higiénico-sanitarias en escuela secundaria de Inharrime', en Mozambique (60.081 euros).
"Desde Manos Unidas queremos trasladar que la verdadera prosperidad no es una acumulación indefinida de bienes materiales sino que se encuentra en vivir de manera digna junto a los demás, reconociendo la interdependencia y el cuidado de nuestra casa común y las personas que habitamos en ella", aseveró Borge.
Realidades palpables
Una invitación a compartir, porque se trata de un gesto que "puede cambiar la vida de la gente", señaló el misionero y sacerdote burgalés, Jorge López Martínez, quien explicó su experiencia en Zambia y los proyectos beneficios llevados a cabo en la comunidad gracias a la financiación de Manos Unidas.
Además de proyectos de cuidados de las tierras, de apoyo sanitario o de formación en oficios, López se centró en el ámbito educativo de la infancia y juventud, una acción que dio comienzo con la puesta en marcha de una pequeña guardería para que los niños pudieran asistir a la misma mientras sus progenitores trabajaban durante la jornada.
Dicho proyecto fue acogido de buena gana y tras dos años, los propios padres solicitaron la posibilidad de poner en marcha una escuela, la cual, tras seis años, se ha convertido en un punto en el que estudian hasta jóvenes de 18 años, apuntó. Todo ello gracias a Manos Unidas en un proceso de apoyo y de implicación de la comunidad, porque la escuela fue construida entre todos mano a mano, aclaró.