"En Sevilla no entendía nada, aquí sí pude aprender español"

David Aso
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«En Argelia no tenía futuro y de Valladolid sólo conocía a su equipo de fútbol, pero es un sitio muy tranquilo para vivir y construir una familia»

Houssem Eddin Graine, en la plaza de Zorrilla. - Foto: Jonathan Tajes

Años en Valladolid: Dos
Profesión: Operario de fábrica
Comida y bebida local favorita: Lechazo y vino tinto
Rincón favorito: Campo Grande

Houssem Eddin Graine (Azzaba, Argelia, 1995) compró 'billete' para viajar en patera hacia un futuro incierto hace apenas dos años. Junto a él, otros once que pagaron entre 4.000 y 7.000 euros (más del doble del salario medio de Argelia en un año) por una travesía que terminó sin preaviso a «unos 20 kilómetros» de la costa de Almería, cuando los dos 'tripulantes' les abandonaron a su suerte para montarse en otra embarcación y asegurar su retorno sin ser cazados. A los 'pasajeros' les tuvo que rescatar la Guardia Civil y él terminó en Valladolid después de contactar con una ONG en Andalucía que lo derivó a otra que opera en esta provincia, la Asociación Progestión; y a partir de ahí, desde que pisó tierra castellana el 26 de marzo de 2023, embarcado en una nueva vida, partiendo de cero, que ha mejorado como nunca habría imaginado, aunque eche de menos a sus dos hermanos y sus padres: «Allí no tenía futuro, necesitaba irme».

Sus primeros tres meses en España los vivió en Sevilla y no fueron precisamente sencillos. Houssem sabía francés, árabe y «un poco de inglés», pero «ni una palabra de español», y allí «no entendía nada». «Hablaban muy rápido y para mí era como chino», pero la situación cambió con su traslado a Valladolid. «Aquí se habla más despacio y creo que mejor, así que fui aprendiendo rápido», ya desde una primera etapa de seis meses alojado en Peñafiel por la organización citada.

Entretanto, tuvo la «suerte» de poder agarrarse a una excepción legal para lograr los papeles y regularizar su situación cuando apenas llevaba siete meses de estancia («ni en sueños podía esperarlo»); y a continuación se hizo con un trabajo de limpiacristales que le ayudó «mucho» a integrarse. «Pasaba por muchas oficinas, me aprendí las calles y conocí a mucha gente», aprecia. Hasta entonces ni se había planteado venir a Valladolid, de la que sólo había oído hablar por el fútbol, dado que «en Argelia son famosos muchos equipos de España», pero ahora ya es otra historia. «Pensaba que la ciudad sería más grande, pero me gusta mucho, y también sus pueblos», añade. Tampoco le ha faltado trabajo, ya que después de ocho meses en aquella empresa de limpiacristales pasó otros tres en una de automoción, y actualmente lleva casi dos en una de metal.

Sólo pone un pero, «el frío», pero «es un sitio muy tranquilo para vivir y construir una familia». Paso a paso. De momento, contento con el grupo de amigos que ha hecho en muy poco tiempo, con vida estable en Delicias y además emparejado con una joven murciana afincada en Valladolid. «El futuro nunca se sabe», pero, mientras, «encantado» de haber encontrado una nueva vida en esta tierra.